Acaba de irse el chabón que arregla la fotocopiadora. Le firmé el papel que me dio y sé que la máquina se va a volver a romper antes del martes que viene. Para mí es un hecho que no necesita comprobación, como que a las 3 de la mañana no voy a poder ver el sol con mis propios ojos. Simplemente lo sé. Esto me condujo a varias reflexiones superfluas, que deposito aquí, en el lugar indicado, abalacia, donde toda tu banalidad es libre de salir.
1) La cercanía con fin de año es inversamente proporcional a la importancia que le asignás a todas las cosas. A mí particularmente me pasa eso. Ya estamos en noviembre y me chupa toooodo un huevo. Uh, ¿no anda la fotocopiadora? ME CHUPA UN HUEVO, hago la fotocopia mañana, y sino que me la chupen todos. ¿Qué? ¿Se murió toda mi familia en un accidente de autos? Bueeeno, no importa, por lo menos tengo una herencia y tengo que dejar de pagar un alquiler como un pelotudo. Todo me importa un carajo. El hecho de que la vida no tenga sentido, laburar demás, laburar demenos, la inseguridad, los políticos, las imbecilidades que veo hacer a la gente a diario. Me paso absolutamente todo por el puente que une el ojo del ano con la bolsa de carrefour que me sostiene los huevos.
2) La frase "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" siempre me pareció una pelotudez insigne. Desde chico, desde que me la dijeron en primer grado. Audazmente guardé silencio y viví mi vida conforme una variación de la misma: "No hagas hoy lo que puedas pasar para mañana". Mi vida fue plena gracias a esta leve alteración del mandato. Me parece que es mucho más lógico hacer hoy lo que hay que hacer hoy. Si lo podés pasar para mañana, quiere decir que no hace falta hacerlo hoy, y entonces podés arremeter con la actividad suprema y necesaria, que debe hacer todo ser humano que se precie: rascarse las bolas con un rastrillo y tomar birra. ESO es lo que no hay que dejar para mañana. Y que no me venga ningún pelotudo a decir que hay cosas que hay que planificarlas con tiempo... ya lo sé ¿ok? No digan obviedades. No tomen las cosas que les dicen o leen literalmente. Aprendan a interpretar y no se hagan los abogaduchos buscándole el tecnicismo para discutir, para poder decir algo. Detesto la gente que cuando le hablás, en lugar de escuchar lo que decís, está tratando de retorcer tus palabras para rebatirte, sólo por el placer de rebatir. ¿Ok? Ya sé que hay cosas que se pueden pasar pero mejor hacerlas hoy, ¿tamo? No te hagas el pelotudo lector, porque no me va a temblar la mano a la hora de bardear. No voy a planear un viaje a Kuala Lumpur el día que pretenda hacerlo. No soy pelotudo, no me subestimes ¿ta claro? Bien. Espero haber sido claro.
3) Me violento cuando las máquinas no funcionan. Cuando la computadora anda lenta, golpeo instintivamente el mouse contra la mesa y me caliento como si le estuvieran tocando el orto a mi novia unos pendejos de secundaria en plena edad del tambo. Como si eso fuera a solucionar el problema. Cuando se atasca una hoja en la impresora, la golpeo y la pateo muy violentamente. Muchas veces me llamaron la atención en este aspecto. Me pongo rojo y empiezo a gritar insultos y golpear la máquina. No lo puedo evitar. Soy un tipo sumamente pacífico pero estas cosas me pueden. Ni qué hablar de cuando se desconecta la internet por razones no imputables a mí. Le pego al monitor con la mano cerrada en estos casos. Lo mismo cuando el cable de la tele anda mal y te corta lo que estás viendo. Tantos controles remotos he hecho mierda contra la pared, el piso o la misma tele... Y que no aparezca una raya, porque ahí la voy a tener que golpear en el costado con la mano abierta. Lo más loco de todo esto es que algunas veces, por razones absolutamente ajenas a mi entendimiento, las cosas se arreglan.
Esta foto representa lo que yo jamás haría. Odio las fotocopiadoras. No se me para si la tengo que poner en una de estas máquinas bestiales. Además miren bien la foto... es pésima. Miren lo notorio que es el hecho de que están fingiendo indiscutiblemente. Deben haber contratado a un puto y una tortillera, para que no disfruten del laburo.
Adios, simples mortales.
4 comentarios:
"El puente que une el ojo del ano con la bolsa de carrefour que me sostiene los huevos", me dolió de lo explícito, che.
Es la parte que en las mujeres se conoce como "frontón", no?
Odio que algo que tanta bronca me dió, se solucione solo... prefiero que ya se rompa para siempre al menos.
jajaja, podría haber dicho "periné" o "perineo" ¿no?
Respecto del "frontón", desconocía esa terminología. Lo consultaré con integrantes del sexo femenino.
En realidad no se soluciona solo, sino que se soluciona como consecuencia de la violencia aplicada por uno. Hay que verlo así, porque sino ya habría que considerar que el aparato te está forreando, lo cual justificaría arrojarlo desde un piso 19.
Es un frontón, porque es el lugar donde rebotan las pelotas.
Pensalo...
En el caso de los putos también se llama así.
Vos tenés dudas de que las cosa nos forrean?
jajajajaja, nunca lo había pensado ni escuchado!! Me he reído fuerte.
Ante la perversión natural de las cosas inanimadas, prefiero la negación. Aceptar esa realidad acabaría con mi cordura y mi sensatez. No dejo de admirar a la gente que puede vivir con eso.
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