Abalacia... un sitio destinado a la reflexión sobre asuntos de bajísima trascendencia...

viernes, 18 de diciembre de 2009

Viejo sueño.

Sentado, solo, sumido en confusas cavilaciones, reparo en el peculiar atardecer que me muestra este ignoto sitio. El paisaje es lúgubre e inconmensurable. En la inmensidad aparece un único edificio altísimo, como la orgullosa e imponente sobra de algún tipo de devastación. Unos centímetros a mi derecha se alza otra nube de edificios en ruinas, no tan imponentes como aquel solitario y enorme sobreviviente.

Cerca mío, sentados en una esquina, dos adolescentes, un hombre y una mujer, traman algo que ni mi visión ni mi interés llegan a percibir. Aparecen de repente, caminando despreocupadas, vos con tres de tus amigas. Y yo las veo. Ocurre el instante en que el obligado saludo se hace inevitable. Las tres se acercan ansiosamente, hablan y se despluman con evidente intención de acaparar mi atención. Pero vos te quedás, sin mirarme, quizás sin siquiera haberme visto. Llevás un vestido simple, de esos que parecen remeras más largas, que hace juego con el color de tu piel, tostada por el sol y curtida por el viento.

Vuelvo a mirar el horizonte, y una vez más la imagen me devuelve una demoledora angustia. Repentinamente, los adolescentes ejecutan su plan. Suena el chirrido de un fuego artificial que se eleva. Falla, y la explosión recién comienza cuando el dispositivo cae a centímetros de tus amigas, y de mí. Cierro los ojos y siento las chispas que golpean en mi cara. La preocupación y el temor toman por unos segundos el lugar de la angustia, y esto me provoca una sensación que me remite al placer, aunque bien sé que no es más que una distracción momentánea de la esencial tristeza de esta vida oscura e incierta. En cierto modo siento gratitud hacia los adolescentes, por apartarme al menos por un instante de la inevitable tristeza que abarca todo.

Sin embargo, pienso en ofenderme, en increparlos y hasta en gritarles insultos por la inconsciencia de su accionar... ...pero en realidad solamente quiero me mires, y que te acuerdes de que existo. Cuando finaliza la explosión y abro los ojos, otra vez me encuentro en mi cama... Otra vez estoy pensando en vos.

4 comentarios:

Paula dijo...

Qué... tierno.

Roger Borratint dijo...

De una vieja época en que todo el día pensaba en esta dama, incluso mientras dormía.

Eventualmente se me pasó por suerte!! jajaja

Salud.

LeO dijo...

Que trolo nos pone la navidad, no?

Roger Borratint dijo...

Yo me la como todo el año, no se preocupe Don Leo!! jajajaja

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No sé bien para qué verga sirve esto.