Soy una persona con la mente ordenada. No soy un obsesivo del orden, ni me agarra pánico cuando algún asunto no está en orden, pero me siento más cómodo cuando las cosas están en orden, más que nada en mi cabeza. Los lugares que suelo habitar están medianamente desordenados, y muy cada tanto los ordeno. Sin embargo, como soy un ser humano, necesito que la tendencia que todos tenemos al caos, se fugue por algún lado. Ser una persona ética y correcta, con ínfulas de joderle la vida lo menos posible al resto, hace que, por regla general, el ánimo de caos termine escapando por costados exóticos y, en algunos casos, hilarantes. Lo dividiré en regiones geográficas, porque se me canta... y para sembrar el caos.
CAOS: una película que jamás vi y quizás nunca vea pero que, pese a no tener un carajo que ver con esta entrada, apareció en google cuando puse "Caos".
En el trabajo:
- Muchas veces voy al dispenser de agua, agarro el vasito de más arriba, el que nadie quiere agarrar porque se ensucia antes (usté seguro mentiende LeO); y lo coloco en el último lugar, o en el segundo, o en el medio. Nadie lo sospecha. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- Muchas veces pongo en la impresora hojas que ya están impresas. El resultado adverso para quien imprime es evidente. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
En el transporte público y privado:
- Muchas veces pido el boleto de uno con veinticinco cuando corresponde uno inferior; y muchas veces pido de uno con diez cuando corresponde superior. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- Muchas veces me rehúso a otorgarle el asiento a una persona que claramente lo necesita, y la mando a pedir misericordia en los asientos de adelante, destinados a los "diferentes"; y muchas otras veces le entrego mi asiento a una persona muy joven y que claramente no lo necesita, o a una mujer cualquiera, por el sólo hecho de encontrar belleza en su pelo o su cara (por supuesto que nunca cedo mi asiento por cuestiones de culos y tetas ... me parece bajo e indigno). Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- Muchas veces, cuando manejo, trato de pasar primero y miro mal al incauto que pretendía pasar antes; y muchas veces dejo pasar a todos hasta que el de atrás me toca bocina, y lo miro mal a ese por desconsiderado. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
En el discurso:
- Muchas veces me pongo en contra de alguien con el propósito inequívoco de generar una discusión, aún cuando puedo entender y estar perfectamente de acuerdo con lo que la otra persona está diciendo. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- Muchas veces digo la verdad absoluta sobre lo que hice a gente que, por resultar ajeno a su realidad y comprensión, piensa que es un chiste y ríe. Y yo río con ellos, pero por dentro pienso: "acabo de sembrar el caos". El otro día una señora muy paqueta que es dueña de una parte de la empresa más o menos, me preguntó qué me había pasado en el labio. Le dije que me había quemado tratando de fumar un cacho de porro de marihuana, lo cual era la pura verdad. Nos reímos. Muchas veces mi vieja me preguntaba a dónde iba y yo le contestaba "Me voy a drogar a la plaza". Era totalmente cierto. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- PERIODISTA PAGADO POR MÍ: ¿Usted qué opina, doctor?
- MÉDICO INCAUTO: Advertimos que a este individuo no se le ocurren ejemplos que no estén vinculados con la droga. Claramente se trata de un caso de fármacodependiente irrecuperable. Mi diagnóstico es que lo dejen en paz y no le rompan los huevos.
- PERIODISTA TRAICIONÁNDOME: Usted es un muy mal doctor, pero me agrada su actitud.
En la vía pública:
- Muchas veces, cuando viene una persona caminando de frente, hacia mí, hago como que me quiero correr para dejarla pasar, pero en realidad me corro para taparlo. A esta práctica la llamo "La Tapadita". Y la hago deliberadamente, para sembrar el caos.
En el ámbito doméstico:
- Muchas veces dejo la tapa del inodoro levantada, aún cuando sé que el arreglo es que quede abajo.Cuando soy interrogado al respecto, niego tener relación con lo acontecido. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
- Muchas veces atiendo los llamados de vendedores y les digo que me interesa, que me cuenten más, y dejo el teléfono ahí, continuando con mi actividad. Cuando vuelvo a pasar por donde está el teléfono, cuelgo. Lo hago deliberadamente, para sembrar el caos.
En el avión:
- Una sola vez pedí un café con leche con galletitas. Piqué las galletitas y las tiré adentro del café con leche. Esa mezcla la tiré disimuladamente dentro de la bolsita destinada a contener el vómito de algún pasajero mareado. Acto seguido hice ruidos imitando a aquel que vomita, quien generalmente hace sonidos similares a las palabras "Buda" y "Hugo". Una vez que toda la atención y las miradas se posaban sobre mí, tomé la bolsa y devolví el contenido a la taza. Ante la mirada atónita de pasajeros y tripulación, bebí el contenido con una sonrisa en la cara. Lo hice deliberadamente, para incomodar a mi novia... y para sembrar el caos.
Si lo piensan, lectores, también encontrarán situaciones en las que ustedes mismos realizan conductas con el objeto de sembrar el caos. El bello caos.
Saludos a ustedes, lectores que han sido mencionados en el párrafo anterior.