Abalacia... un sitio destinado a la reflexión sobre asuntos de bajísima trascendencia...

jueves, 14 de febrero de 2008

Es casi obligatorio expedirse al respecto.

Hoy es San Valentín. Este año me agarró bastante enamorado y muy contento. El chiste de Nik, naturalmente, me cagó la mañana. El tipo no puede dejar pasar una sola fecha sin expedirse al respecto de la forma más agraviantemente mersa. Si el seleccionado de crocket para mancos pasa a los cuartos de final en un torneo de verano, el tipo dibuja algo alusivo a ello. Yo voy a buscar las tiras al fondo para ver algo que me desconecte de la realidad, y lo primero que veo es un gato que me da un último bofe de realidad. Y encima no me gusta. No me gusta cómo dibuja, no me hace ninguna gracia las aventuras del gatito, las reflexiones SIEMPRE me parecen muy burdas... un asco. Realmente un asco. Me voy a empezar a limpiar el culo con los dólares de gaturro, en señal de protesta (Abalacia también protesta, y fiel a su estilo, lo hace en lugares en donde NADIE se entera). Volviendo a San Poronguín, esta es la historia del muchacho (CUMPLIMIENTO DE DEBER PERIODÍSTICO: este fragmento me l pasó mi novia, no sé de dónde lo sacó ni si todo esto es cierto. Me baso en la confianza que tengo respecto de sus elaboradas investigaciones... elaboradas por google o wikipedia): Cuenta la leyenda que durante el año 270 d.C., Roma se encontraba ante una importante decadencia, frente a la cual el emperador Claudio III consideró que los hombres casados rendían menos en el frente de batalla por estar emocionalmente ligados a sus familias. Es por eso que determinó prohibir el matrimonio. Así fue que Valentín, un obispo cristiano, disconforme con tamaña decisión, comenzó secretamente a unir en sagrado matrimonio a las parejas de jóvenes enamorados que a él acudían. Cuando Claudio III se enteró, detuvo a Valentín y lo presionó para que renunciara al cristianismo, pero ante la negativa de éste, lo condenó a morir. Fue durante las últimas semanas de su vida que uno de sus carceleros reconoció en Valentín a un hombre de letras y llevó a su hija Julia -ciega de nacimiento- para que reciba lecciones de él. Así, Valentín le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Julia aprendió a ver el mundo a través de los ojos de Valentín, hasta que finalmente las sucesivas súplicas de la joven por contar con el sentido de la visión fueron escuchadas. En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "De tu Valentín", sin saber que daba origen a la tradición de enviar mensajes de amor en esa fecha. Valentín fue ejecutado al día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentín para honrar su memoria. INTERPRETACIÓN: El paladín del amor salía con una ciega. Es de los míos. Yo con mucho esfuerzo me levanté una vidente, pero lo más lógico es que las minas que me den bola sean no videntes. El mérito que no le vamos a quitar, es que la hizo ver. GRANDE VALO!!! (arrojaría una grosería del estilo "le hizo ver las estrellas de un garompaso" o "le sacó los ojos para afuera hasta que vio", pero me parece excesivo). LA FECHA: El tema de las fechas es un problema. No tengo nada en contra de que se festeje (tanto este día como cualquier otro de los días comerciales). Incluso le sirve a la gente dedicada al comercio para repuntar y vender algunas cosas más. Quizás es gente honesta que se merece tener más guita. En una de esas pueden ir a comer una de musa a Ugi's con toda la familia, lo cual siempre es bueno (excepto que hagan un pagadiós). Por otro lado, nunca está demás demostrar con algún regalo, cena o telo, todo lo enamorado que estás. Es una práctica común, que se puede perpetrar incluso en cualquier fecha. El problema empieza justo en el lugar en que la gente deja de usar la cabeza y se deja llevar por la peligrosísima e implacable GILADA. Un ejemplo servirá para explicar mi punto: Y está enamoradísima de X, y siente que X corresponde a su amor. De esa premisa extrae la conclusión de que, por estar enamorado, X preparará algo muy lindo para una fecha tan importante. X tiene un mal día, duerme poco, ni sabe que existe el día de San Poronguín (porque acá se festeja desde hace más o menos 6 años). En fin... X no prepara una goma. Haciendo uso de la más aguda lógica, Y razona: Es el día de los enamorados, no me festeja, entonces, no está enamorada de mí. BIEN Y, TENÉS TODA LA RAZÓN DEL MUNDO. LÓGICA PURA. ESE SINVERGÜENZA NO TE QUIERE. Si X llega a prever esta situación, pues conoce a Y y la aguanta pese a su extraña lógica, ¿qué ocurrirá? Montará una enorme mascareada, sin ganas, y posiblemente termine culpando a X por haber forzado una situación indeseable. Bien X, no es culpa tuya por no saber decir que no... NONO, es culpa de Y, sí. No tiene nada que ver ella, pero igual es su culpa. Quiero destacar que este ejemplo, que a simple vista suena exagerado, se da en muchas ocasiones. A todos les pasó, o conocen a alguien que le haya pasado. ÚLTIMA CONSIDERACIÓN: también escuché por ahí gente muy molesta con la celebración de este día por ser una importación yanqui impuesta por el imperialismo desmedido y sanguinario. Abalacia te dice, Freddie Engels del posmodernismo: relajá. El que trae esta costumbre de festejar es un vivaracho que se forra de guita, pero la única manera en que lo logra, es porque la gente entra. El hecho de que la gente enganche y lo consuma, es la razón por la que se impone la moda o la costumbre. Es decir que, si como nación, como grupo de personas que supuestamente deberían tener intereses comunes, no sabemos organizarnos de tal modo de rechazar estas cosas, quiere decir que merecemos lo que tenemos. Es decir, es culpa nuestra. Todo esto partiendo de la base de que el Día de San Poronguín es algo malo o nocivo, que ya es otra discusión bastannnte larga y en la que abalacia no se mete, por cuestiones de ignorancia y de paja. La sugerencia de abalacia, el blog que NADIE lee (porque NADIE publicita), es que relajemos los esfínteres y festejemos si tenemos ganas y podemos. Cuando alguien está enamorado, se nota. Se nota en la mirada principalmente, pero también se nota en muchas otras cosas que, por temor a que esto termine pareciendo una letra de Arjona, no detallaré. No le demos tanta importancia a las fechas, porque podemos terminar haciendo cosas de compromiso. Guardémonos la energía para cuando tengamos que ir a fumar el garrón de un cumpleaños de una tía vieja, o cosas de las que realmente no se pueda safar. Loco, si estás tan enamorado no hace falta tanta cantinela. Es un clásico, confundir la vida real con una novela o una película. Única excepción: armar alta movida si estás enamorado de alguien que aún no te da mucha pelota. Quizás te sirve, aunque abalacia te advierte que lo más probable es que la espantes y no la veas nunca más. Mejor confesale que te volviste un pelotudo recién cuando ya tengas una garantía certificada de Frávega, Garbarino e Híper Rodó, de que la muchacha te quiere. Como siempre, no tomamos partido por nada porque, al igual que todos, no sabemos una verga de la vida; ni de lo que está bien o está mal. Señores, tírenme todos bien la goma.* Salud. *Despedirse así es uno de los tantos beneficios que reporta el hecho de no tener lectores.

martes, 5 de febrero de 2008

Pelotazo cinematográfico.

Anoche vi una película que se llamaba “Golpe de suerte” (Just my luck). Actuaban Lindsay Lohan, Faizon Love (sí sí, se llama Faizon, no hay ningún error), Chris Pine y Missi Pyle. No conocía a ninguno de todos estos actores y actrices, pero decidí mirarla igual.

ADVERTENCIA: tengo el deber de informar que voy a contar toda la película, todo el argumento desde el principio hasta el final. Todo lo que recuerde lo voy a contar, de modo que si pensás ver la película, quizás es mejor que cierres esta ventana en este preciso instante.

GOLPE DE SUERTE: Se trata de Ashley, una chica que tiene mucha suerte. La mina juega a la lotería, por ejemplo, y gana todas las veces, TODAS, sin excepción (cuando terminó la película me quedé sumamente consternado pensando por qué laburaba tanto Ashley, si podía dedicarse a jugar a la lotería y forrarse de taruja con eso, en fin). Siempre consigue taxis vacíos en horas pico, los ascensores llegan al piso donde está ella JUSTO en el momento en que ella se para en frente.

Labura de algo en una empresa, y en el comienzo de la película, TODOS los gerentes que debían asistir a una importantísima reunión con un alto ejecutivo de una discográfica que será un potencial cliente (un tipo este último negro, gordo, gigante y estéticamente agraviante); TODOS los ejecutivos que debían presidir esa reunión, se quedan varados en un ascensor, y la única suertuda que llega a horario es Ashley, la pelotuda de Ashley.

La compañía discográfica se llama Mascarade Records. Bueh, la cosa es que este negro gigante y agraviante (en adelante NGA) se empieza a impacientar porque no llegan los ejecutivos, y saca la cuenta de cuánta guita gana por minuto (USD 964, bastante), y le dice “Flaca, me voy al carajo, esta reunión me está haciendo perder demasiado dinero”. Obviamente, la afortunada Ashley improvisa todo y deja más que conforme al NGA. Muchas personas habían planificado la reunión, pero Ashley pudo con todo, con una idea improvisada en el momento. GRANDE ASHLEY.

La idea que tuvo era hacer una “mascareada” (que son esas fiestas donde la gente usa antifaces, o máscaras, según la preferencia del lector).

La historia paralela es la de Jake (creo que se llamaba así, mas no recuerdo con precisión), un tipo con MUY MALA SUERTE. A Jake le sale todo mal. Cuando sale a la calle se larga a llover, nunca caza un taxi; se encuentra plata en un tacho de basura, pero esta plata está llena de caca. Esta caca es del perro del NGA. ¿YA LO HUELEN? ¿SE VA VIENDO POR DÓNDE SE UNEN LAS HISTORIAS? SÍÍÍ, efectivamente Jake quiere hablar con el NGA para que éste escuche el disco de una banda que él (Jake) representa.

Lo persigue por la calle pero siempre se topa con un obstáculo debido a su pésima suerte. Se le rompe la ropa, llueve, se cae, lo arrestan. En fin, una concatenación de eventos absolutamente desafortunados. Contra toda esperanza, Jake está acostumbrado a su mala suerte, y no le importa, porque sigue para adelante. La banda que representa, harta de los constantes y rotundos fracasos de Jake, lo manda a dorar chipases al litoral (la última que se manda es arruinar una presentación de la banda frente a unos ejecutivos*), pero Jake los convence de que le den una oportunidad más. GRANDE JAKE.

*: Párrafo aparte para los ejecutivos: en las películas, los ejecutivos de empresas discográficas siempre son muy maleducados. Cuando no les gusta algo, se van sin saludar a nadie poniendo cara de ojete. Si les gusta, en cambio, son sumamente amables y se convierten automáticamente en los mejores amigos de los músicos.


Mientras, Ashley queda a cargo de organizar la mascareada, por haber sido la de la idea. Arma todo y hasta le consigue un chongo (Antonio) a la jefa. Nadie explica por qué era tan necesario conseguirle un chongo a la jefa, porque no era parte del laburo, pero la chica se siente muy aliviada cuando finalmente lo consigue.

MOMENTO EN EL QUE SE CRUZAN LAS HISTORIAS: Obviamente, la fiesta. Jake tiene un golpe de suerte y logra entrar en la fiesta, haciéndose pasar por un bailarín. Un bailarín. Retenelo, es importante. La fiesta viene saliendo espectacular, el NGA está contento, la jefa de Ashley (Peggy) esta feliz con su chongo (Antonio), hasta que entra Jake y lo friega TODO.

Me veo en la obligación de hacer un parate y aclararles un punto: nadie sabe para qué poronga es la fiesta. Nunca lo explican. Por un momento parece que es para recaudar fondos con fines solidarios, pero es raro viniendo del NGA. Es decir, no se explica en ningún momento cuál es el negocio de esta fiesta, ni cuál es el laburo de Ashley, y mucho menos cuál es el laburo de Peggy.

Seguimos: Cae Jake y para hacerse el boludo mientras persigue al NGA para darle el disco de la banda (los Mc Fly), saca a bailar a Ashley. Minutos antes muestran cómo Ashley tiene una cita con un chabón que la lleva en HELICÓPTERO, al aeropuerto donde estaba su JET. O sea, a juzgar por la cita que pegó, Ashley parece ser una chica difícil de complacer; pero no, no se dejen engañar. Ashley es tan trola que casi sin haber hablado con Jake, se lo lastra. Y ahí hay que estar muy atentos, porque este es el momento en que la suerte de Ashley se le transmite TODA a Jake.

Ah, me olvidaba, hay una bruja en la fiesta que 5 minutos antes de que esto pase, le dice a Ashley que esto va a pasar. Sí sí, le canta todo, como lo leen.

De acá en adelante, Jake tiene mucha suerte, y a Ashley le sale todo mal. Gracias a la bruja y a sus amigas (las amigas de Ashley), Ashley se da cuenta de que tenía que besar nuevamente al bailarín para recuperar su leche. Pero OH! CONFLICTO. JAKE NO ERA BAILARÍN!! Así que se tuvieron que encontrar en un restorán cuando Ashley entró a manguear morfi porque tenía tanta leche que no podía ni lastrar. Sí, así se conocen nuevamente. Obviamente, jamás se reconocen hasta que Jake dice “desde la noche en que fui a esa fiesta, mi suerte cambió radicalmente, qué loco, qué loco”.

Recién ahí Ashley se aviva de todo, besa a Jake y sale rajando. Inmediatamente todo le empieza a salir mal a Jake, y Ashley comienza a recuperar la buena leche perdida. Y después ya se imaginarán: Ashley se enamora de Jake, le pasa la suerte nuevamente y quiere huir porque considera que Jake merece su suerte mucho más que ella. ESO ES AMOR. Jake la busca en la estación y tienen una discusión sobre quién merece más la suerte. El amor puede más y empiezan a chapar descontroladamente. La suerte ya no se sabe de qué lado está, y justo ahí aparece una sobrinita de Jake.

Con una mirada, deciden pasarle la suerte a Katy, la pendeja, y le dan un beso. Inmediatamente (de verdad INMEDIATAMENTE eh) la pendejita se gana 25 dólares en la lotería y se va corriendo. Los dos tórtolos, ya sin leche, se quieren dar un beso y se chocan la cabeza...

¡¡¡PERO QUÉ MALA SUERTE!!!




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No sé bien para qué verga sirve esto.